Underground

“A standing tree is worth more than a fallen tree,” say the indigenous Shipibo people of the Amazon in Peru. From the perspective of the indigenous worldview, the value of a “standing tree” lies in the spiritual wisdom and cultural expression of each tree. For the Shipibos, the plants communicate with each other, and safeguard the wisdom of their ancestors. In the same way, the indigenous Vaupé people in Colombia believe that when an “Arco de palo” tree blossoms, it is a signal to begin the hunting and sowing seasons.

From the western perspective, the idea that trees could speak seems like a fantasy. However, a recent discovery made by the biologist Suzanne Simard proves that trees communicate with each other just like the indigenous cultures had always believed. According to Simard, by way of a complex symbiotic network between the roots and mushrooms (that the biologist compares to the Internet), the trees exchange essential information for survival and gestation of native forests.

Since the conquest, the indigenous worldview has been moved to the periphery. Urban modernity has also stripped us of our roots in ways. This installation is a proposal that reflects and aims to sensitize us toward the marginalization of our roots.

Bajo la tierra 4, watercolor, ink and pencil on paper, 25 x 35 cm, 2016

Bajo la tierra 7, watercolor, ink and pencil on paper, 70 x 50 cm, 2016

Bajo la tierra  6, watercolor, ink and pencil on paper, 70 x 50 cm, 2016

Bajo la tierra 10, watercolor, ink and pencil on paper, 70 x 50 cm, 2016

Bajo la tierra 2, watercolor, ink and pencil on paper, 40 x 21 cm, 2016

Bajo la tierra 5, watercolor, ink and pencil on paper, 70 x 50 cm, 2016

Bajo la tierra 8, watercolor, ink and pencil on paper, 40 x 21 cm, 2016

Instalación en Artbo con Y Gallery en Bogotá, 2016

Bajo la tierra

“Un árbol parado vale más que un árbol caído”, dicen los indígenas Shipibos del amazonas. Desde la mirada de la cosmovisión indígena el valor de una “árbol parado” yace en la sabiduría espiritual y expresión cultural de cada árbol. Para los Shipibos las plantas se comunican entre sí y resguardan la sabiduría de sus ancestros. Del mismo modo los indígenas Vaupés creen que cuando el árbol Arco de palo florece, es señal de que empezó la época de caza y de siembra. Para la mirada occidental la idea de que los árboles hablan suena como una fantasía. Sin embargo, un reciente descubrimiento de la bióloga Suzanne Simard comprueba que los árboles se comunican entre sí tal como las culturas indígenas siempre han manifestado. Según Simard, por medio de una compleja red simbiótica entre las raíces y los hongos, que la bióloga compara con el Internet, los árboles intercambian información esencial para la sobrevivencia y gestación de los bosques nativos.

Desde la conquista, la cosmovisión indígena ha sido llevada a la periferia. La modernidad urbana también nos ha ido despojando de nuestras raíces. Esta instalación es una propuesta que reflexiona y quiere sensibilizar sobre la marginalización de nuestra raíces. Me sirvo de retratos indígenas amazónicos y de raíces de la tierra intervenidas por resina y acrílico para hacer un ejercicio de reflexión sobre las raíces que se esconden bajo la tierra.

AdrianaCiudad 2016

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