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ALLÁ NOS VEREMOS, SIN SOMBRA Y SIN FAZ / 2018


Lo que aquí llega es el resultado de muchas conversaciones y viajes, de intentar acercarse, de conocerse; de adentrarse en aquello que une a una comunidad a través de prácticas ancestrales para despedir sus muertos. Los duelos personales ligaron a quienes se encontraron para gestar este proyecto, y desde lo común del dolor se propusieron trabajar juntas para hacer un homenaje a una forma muy poderosa de entender la muerte.
Muchos diálogo recogen el interés de la artista por introducirse en ese mundo de los cantos de Timbiquí. La cantora, la profesora y la poeta le cuentan mil y un detalles del trasfondo de un ritual de siglos. Juntas invitan a un grupo de cantoras y cantores para grabar un disco, y entre todas imaginan modos y estrategias que les permitas hacerlo en un estudio, un espacio tan ajeno a donde sucede en realidad. Reúnen también las letras de las canciones, y las editan en un libro que da cuenta de la hondura de la comprensión de la muerte, y por lo tanto de la vida, que cargan y transmiten los alabaos.
La comunidad permite al cineasta que haga parte del ritual y lo registre. En los videos nos hacen testigos de cómo todo, la comunidad y el entorno, son un mundo que vibra en la música. Son capas y capas de realidad que se traslapan; pasados, presentes y futuros que conviven en el canto, y que la artista busca expresar en sus piezas.
Configurando así un todo que busca transmitirnos algo de la potencia de los espiritual que nos enseñas las maestras de Timbiquí, de ese registro donde los bordes no están claros y son tan reales o más esas presencias que nos guían y acompañan.

Alejandro Martín Maldonado / Curador del MUSEO LA TERTULIA, Cali, Colombia / Agosto 2018



Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Hágase el pecho pedazos y rómpase el corazón / 2018 / duración: 13:09 min / 3 canales / concepto y dirección: Adriana Ciudad y C.S. Prince / Dirección musical y producción: Nidia Góngora / Esta pieza busca reflexionar sobre el misterio de la muerte y duelo, a través del poder reparador de los rituales fúnebres de las Cantoras afrocolombianas de Timbiqui?, Cauca que interpretan los Alabaos.


Videostill (río Timbiquí) de la videoinstalación Hágase el pecho pedazos y rómpase el corazón / 2018 / duración: 13:09 min / 3 canales / concepto y dirección: Adriana Ciudad y C.S. Prince / Dirección musical y producción: Nidia Góngora


Videostill (Entierro en Timbiquí) de la videoinstalación Hágase el pecho pedazos y rómpase el corazón / 2018 / duración: 13:09 min / 3 canales / concepto y dirección: Adriana Ciudad y C.S. Prince / Dirección musical y producción: Nidia Góngora


Videostill (Ánima) de la videoinstalación Hágase el pecho pedazos y rómpase el corazón / 2018 / duración: 13:09 min / 3 canales / concepto y dirección: Adriana Ciudad y C.S. Prince / Dirección musical y producción: Nidia Góngora


Videostill (Flores de tumba) de la videoinstalación Hágase el pecho pedazos y rómpase el corazón / 2018 / duración: 13:09 min / 3 canales / concepto y dirección: Adriana Ciudad y C.S. Prince / Dirección musical y producción: Nidia Góngora


Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Detalle / Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Detalle / Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Detalle / Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Detalle / Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Allá nos veremos, sin sombra y sin faz / 2018 / óleo sobre lienzo / 150 x 200 cm


Dale licencia a esta alma, que esta alma quiere entrar / 2018 / óleo sobre lienzo / 150 x 200 cm


Donde el alma goza en la eternidad / 2018 / óleo sobre lienzo / 120 x 160 cm


Hay en el cielo un destello de luz que me ilumina por donde voy / 2018 / óleo sobre lienzo / 100 x 130 cm


Siendo infalible morir ¿dónde irá mi alma a parar? / 2018 / óleo sobre lienzo / 150 x 200 cm


No me quiero morir lejos de tí, mi Timbiquí del alma / 2018 / óleo sobre lienzo / 35 x 45 cm


Cosa de ánimas / 2018 / óleo sobre lienzo / 140 x 100 cm


Levántate niña bella, levántate a oír cantar / 2018 / óleo sobre lienzo / 50 x 40 cm


Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018


Sala de Subterránea del MUSEO LA TERTULIA / agosto y setiembre 2018

Acción UN DUELO COLECTIVO como inauguración de la exposición


La exposición “Allá nos veremos, sin sombra y sin faz” en el Museo La Tertulia se inauguró con una acción participativa donde invitamos al público a ser parte de una ceremonia tradicional fúnebre de alabaos, liderada por las Cantoras de Timbiquí. Este ritual ancestral tiene como objetivo guiar al alma del fallecido al más allá y también aliviar al doliente de su pérdida. Las personas vinieron con sus muertos. Yo, junto con algunos voluntarios de la Fundación Escuela Canalón recorrimos la sala escribiendo los nombres de los muertos que el público pedía invocar en la ceremonia. Se completó la “tumba” (altar timbiquireño) con fotos y nombres de todos los muertos. La sala estaba llenísima de gente, de vivos y muertos. Parecía que el calor de Timbiquí se trasladó al Museo La Tertulia. Y así empezó la acción. Primero la poeta Teresa Jesús de Venté abrió la ceremonia recitando uno de sus poemas: “Se va la matrona”. El poema sintonizó a todos. El ambiente se hizo propicio para empezar con los cantos. La maestra Lucy Cachimbo leyó los nombres de los muertos colgados entre flores y fotos en el altar. El público agregaba más nombres en voz alta. Y los cantos abrieron el portal. La sala se llenó de vibración. Se rezó, se cantó, se invocó. Al final, ya algunos habían dejado la sala, pero estaban al lado, tomando el coctél de Viche que preparó Nidia Góngora. Justamente esa es la dinámica en un ritual fúnebre en Timbiquí, entre rezo y fiesta. Todos acompañan la despedida, cada uno a su manera. Para cerrar la ceremonia, la poeta recitó un último poema y junto a unos cantos se desvistió la tumba, abriendo paso para que las almas crucen el umbral. Yo sentí una complicidad grande con muchos de los presentes que trajeron a sus muertos. Democratizamos la muerte y sacándola de su tabú, fuimos capaces de compartir juntos la pérdida. Las cantoras nos dieron el coraje para ello. Mil gracias Timbiquí y Cali.
Adriana Ciudad / agosto 2018




SALGAN RÍOS DE MIS OJOS / 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Rodolfo Andaur / texto curatorial / Setiembre 2018


Versos de rezanderas entre las ánimas de Timbiquí
“Cuando una persona querida por la comunidad muere uno siente que no es un muerto de la familia, sino que es un muerto de todos”
Nidia Góngora - Cantora
La concepción del patrimonio, sus entramados y símbolos, en constante construcción, han estado expandiendo en estos últimos años ciertas ideas que lo re-definen como tal. Lo patrimoniable no incluye solo la herencia de cada pueblo o las expresiones de una cosmovisión determinada, sino también los acervos culturales que se reconocen en un espacio y en un tiempo indeterminado. De este modo, somos capaces de evocar el patrimonio en tanto construcción social y lo entendemos como un ámbito de negociaciones culturales que desde la disparidad social fortalece el entramado de sus identidades.
Por lo que al comenzar un proyecto de investigación, en plena selva, y lidiar a través del errabundeo con una serie de interrogantes acerca de las tradiciones orales de una comunidad, ciertamente confrontamos otros significados que expele el concepto de patrimonio. Frente a esta diversidad de preguntas más la multiplicidad de elementos que observamos en la zona de Tímbiqui en Colombia, podríamos ser capaces de re-significar un laboratorio como un elemento constitutivo que tiene como principal objetivo destrabar lo intangible en cuanto a valor intrínseco del territorio. No obstante los conflictos étnicos y dinámicas locales cuestionan el rol que debería asumir una pesquisa que, en este caso, debe establecer una relación simbiótica con el arte contemporáneo.
Enfrentando estas retóricas preliminares, la introspección etnográfica de la artista visual Adriana Ciudad y su conexión, específicamente, con los alabaos de Timbiquí, expande esas minuciosas sensibilidades que evocamos desde la base de la antropología y los paradigmas del patrimonio; y, por cierto, desde un contexto social cada vez más retocado por sus desesperanzas. Cada interpretación y traducción visual, levantada por esta artista, radica en un constante peregrinar que asume los diversos juegos estéticos que han cimentado su propio trabajo artístico. No obstante, estas propuestas no solo tiene relación con la imagen, más bien éstas podrían ser definidas como una visualidad retocada por una infinidad de epifanías que desbordan temporalidades ante los límites que nos presenta la naturaleza.
Pues bien, entre estos parajes la música constituye una plataforma fundamental de conocimiento. Es esta música la que genera varios recorridos que van de la mano con otras crónicas que relatan los ritos que conserva este lugar. Estos cantos son responsoriales y las letras evocan el dolor, pero también la esperanza. La sociedad de Timbiquí convive con la muerte dentro de una cosmovisión que ya ha sido determinada por lo desconocido. Cabe recordar que aquello que la conquista catalogó como maligno –rituales organizados por esclavos provenientes de Africa– hoy, sin embargo, es la vibración al pie de la letra de toda una comunidad que conecta su realidad con los difuntos.
Es así como al utilizar diversos medios tales como la instalación, fotografía, vídeo y pintura, ella revive los rincones de Timbiquí trasladándonos a un espacio que se homologa a otros que también han estado inmersos en la sonoridad, el cuerpo y el patrimonio. Asimismo nos invita ahondar en esa marginalidad indeterminada que forma la base conceptual de los alabaos, confirmando que las tramas de estas rezanderas abordaban una categoría que no es reductible a un marco teórico y epistemológico único. Todo lo que vemos y escuchamos aquí deriva en esa hibridación de prácticas comunitarias tan diversas que impone el entorno junto a sus memorias.
En síntesis, es indispensable no olvidar que estos alabaos inexorablemente nos proporcionan un antes y un después sobre la comunidad; y que éstos mismos son los que nos conducen a las diferentes problemáticas que edifican las crónicas de una comunidad. De esta manera estos cánticos cargados de una interesante sintonía son, indudablemente, la filiación social, histórica y cultural de estos pueblos ancestrales de Timbiquí.


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Instalación de Pared: Poema de la vivencia de un ritual timbiqueño, por Adriana Ciudad


Un Levantamiento de Tumba en Timbiquí
El Remate para Renate: La última noche para despedirnos, mi mamá y yo.
13 Cantores (11 mujeres y 2 hombres)
Un altar blanco. Flores. La foto de mi mamá en el centro.
Fue mágico. Estremecedor. Todo vibraba. Los cantos abrieron un portal.
El altar era la puerta.
Los cantos invocaron. El espacio se volvió atemporal.
Las mujeres se transformaron en guardianas espirituales,
llenas de temple, empatía y amor.
Mujeres poderosas acompañadas de dos guardianes masculinos y sensibles.
Tremendas mujeres, tremendos cantos.
Y de pronto apareció la mariposa.
Me dijeron después las Cantoras, que antes de que me diera cuenta,
ya tenía la mariposa dándole vuelta a mi corona:
“ Revoloteaba alrededor tuyo, hasta que se posó en el altar. ”
La mariposa negra de tela contrastaba con la mariposa blanca.
El ritual de cantos y rezos incrementó su fuerza
con la mariposa allí posada.
Es en ese momento que los ríos empiezan a salir de mis ojos.
Nidia me entrega una vela y todas se paran. Formamos un camino de dos filas hacia el altar.
El espacio se llena de luz de velas sostenidas.
Los cantos incrementan su vibración y la mariposa se desprende del altar.
Las Cantoras se tornan en llaves poderosas, se vuelven mis protectoras y mi sostén.
Entro en trance.
Siento el primer abrazo que me dio mi mamá al nacer; veo su sonrisa,
siento su entusiasmo por la vida que siempre me cautivó,
la escucho hablar siempre tan elocuente y picante,
la veo sacar conchas gigantes del mar, la veo bailando sin música,
veo también su vulnerabilidad, lo que no pudo superar,
pero la siento siempre amorosa, digna y noble,
hasta cuando llegó su final de enfermedad.
Vuela y vuela la mariposa a mi alrededor,
hasta que desaparece por el camino de las mujeres y la luz.
“Tu mamá se acaba de desprender de la tierra.
Ya está más allá y en paz,”
me susurra Nidia al oído.
Oliva se me acerca sonriente y orgullosa me dice:
“ Yo la ayudé a llorar, oyó? ”

Adriana Ciudad, 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Escultura sonora: Acá nadie nace solo, ni muere solo / 2018 / óleo sobre triplex, lámina de aluminio perforada, perfiles en aluminio, esquineras en hierro, ruedas de carga y equipo de sonido interno / 180 x 150 x 100 cm
Pieza sonora: Nosotras sentimos / 2018 / 35:13 minutos en loop
Contenido:
1. Sonidos de la selva de noche en Timbiquí
2. Poema “Se va la matrona” de Teresa de Jesús Venté Ferrín
3. Alabao: A la orilla de la corriente - canta Lucy Canchimbo
4. Sonidos de río y selva
5. Alabao: Sábado de mañana - canta Lucy Canchimbo
6. Fragmento de Symphonies of the Planets de la NASA - Voyager Recordings
7. Alabao: Ya me estoy muriendo - canta Emeterio Balanta
8. Fragmento de Symphonies of the Planets de la NASA - Voyager Recordings
9. Alabao: Plegaria - canta Nidia Góngora
10. Sonidos de lluvia
11. Poema “Negra soy” de Teresa de Jesús Venté Ferrín
12. Sonidos de río, lluvia y pájaros
13. Chigualo: Velo qué bonito- canta Lucy Canchimbo


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018


Galería El Museo, Bogotá / setiembre 2018

PARECE QUE AÚN LA OIGO / 2017


La propuesta Parece que aún la oigo es parte del Proyecto Alabaos que empecé a investigar en la Residencia Lugar a dudas en Cali y busca profundizar en los procesos de duelo que utilizan las cantoras afrocolombianas del Pacífico colombiano que interpretan los Alabaos. Estos cantos fúnebres liderados por mujeres apuntan a la sanación de sus comunidades.
Me interesa ahondar la temática que está detrás de esta práctica que siento como un acto poderoso de resistencia y resiliencia femenina: ¿Qué es el más allá para la comunidad afrocolombiana del Pacífico? ¿A dónde creen que van sus muertos? ¿Les ayudan los cantos a reparar la pérdida? ¿Qué significa cantar en comunidad? ¿Existe en los Alabaos un componente de trance que lleve a los participantes a otro estado del ser?
Adicional a esto, desde mi punto de vista de residente extranjera hace 4 años en Colombia, con un background de violencia peruana (Sendero Luminoso y Fujimori) así como alemán (la post guerra en Alemania) siento que Colombia, aunque ya haya emprendido el proceso de paz, sigue de luto.
La propuesta Parece que aún la oigo está compuesta a partir de estas preguntas y reflexiones, buscando procesar de forma poética el misterio de la muerte, la reparación y el duelo. La instalación consta de una intervención de pared con manchas de acrílico y dibujo en tinta china. Sobrepuestos vienen 8 a 10 pinturas al óleo de formato pequeño (30 x 40cm y 40 x 50 cm) que como constelación dialogan entre ellas y con la pared intervenida. Un set de audio contiene una pieza sonora que hace parte de la experiencia de la propuesta. La pieza contiene sonidos de los Alabaos mezclados con sonidos del universo.


Sala de Proyectos en la Feria de Arte Latinoamericano PINTA / 2017 / óleo sobre lienzo, tinta sobre pared y pieza sonora con arreglo floral / 9 x 4 metros


haz click aquí para escuchar la pieza sonora


Parece que aún la oigo #1 / 2017 / óleo sobre lienzo / 40 x 50 cm


Parece que aún la oigo #2 / 2017 / óleo sobre lienzo / 40 x 50 cm


Parece que aún la oigo #3 / 2017 / óleo sobre lienzo / 40 x 50 cm


Parece que aún la oigo #4 / 2017 / óleo sobre lienzo / 40 x 50 cm


Parece que aún la oigo #5 / 2017 / óleo sobre lienzo / 35 x 50 cm


Parece que aún la oigo #6 / 2017 / óleo sobre lienzo / 35 x 45 cm


Parece que aún la oigo #7 / 2017 / óleo sobre lienzo / 35 x 45 cm


Parece que aún la oigo #8 / 2017 / óleo sobre lienzo / 40 x 30 cm


Parece que aún la oigo #9 / 2017 / óleo sobre lienzo / 30 x 40 cm


Parece que aún la oigo #10 / 2017 / óleo sobre lienzo / 30 x 40 cm


Parece que aún la oigo #11 / 2017 / óleo sobre lienzo / 30 x 40 cm


Sala de Proyectos en la Feria de Arte Latinoamericano PINTA / 2017 / óleo sobre lienzo, tinta sobre pared y pieza sonora con arreglo floral / 9 x 4 metros


Sala de Proyectos en la Feria de Arte Latinoamericano PINTA / 2017 / óleo sobre lienzo, tinta sobre pared y pieza sonora con arreglo floral / 9 x 4 metros